Lo que el excel no te cuenta (y el COVID nos enseñó)
¡Hola {{first_name}} !
Te escribo esto a las 8:00 de la mañana, a punto de entrar a las sesiones del segundo día del Congreso AGESVET-GGA aquí en Madrid. Ayer Pere estuvo analizando la radiografía económica de los centros y yo me centré en la comunicación y los entornos de trabajo más humanos.
Pero, si te soy sincero, entre ponencia y ponencia, a veces, mi cabeza viajaba a lo que vivimos el fin de semana pasado en el 15è Open Pàdel Veterinaris · IV Master VMA.

Allí jugamos al pádel, sí. Nos reímos, nos cansamos y agradecimos. Pero el torneo demostró ser mucho más que deporte: fue un recordatorio de nuestra propia biología.
Como humanos, tenemos una necesidad neurobiológica grabada a fuego: necesitamos pertenecer. Necesitamos mirar a los ojos a alguien que entiende perfectamente el peso de gestionar una clínica, el estrés de un cliente difícil o el cansancio de una mala racha.
A veces tenemos amnesia a corto plazo, me incluyo. Se nos ha olvidado a ratos la incertidumbre que sentimos durante el confinamiento del COVID. Olvidamos lo rápido que nos pueden quitar el contacto humano y lo mucho que nos costó trabajar aislados.
Por eso, eventos como el pádel o este mismo congreso tienen valor no solo por lo que aprendes o por quién gana el partido. El verdadero valor es estar juntos. Sentir que formas parte de una comunidad que sigue creciendo y cuidándose mutuamente.

La gestión veterinaria puede ser un camino muy solitario si lo haces de espaldas al resto. Pero la realidad es que no tienes por qué llevar todo el peso sobre tus hombros. Aquí hay una red de compañeros listos para sostenerte cuando haga falta.

Si estás en Madrid, búscame hoy y nos tomamos un café. Y si nos estás leyendo desde la clínica: respira, lo estás haciendo bien, y recuerda que somos muchos empujando en la misma dirección.
Un abrazo fuerte,
Pancho.