El espejo de septiembre (o por qué sientes que tus vacaciones no han servido de nada)
¡Hola {{first_name}}!
Arrancamos temporada y quiero ir directo al grano. ¿Cuánto te ha durado la paz mental este año? ¿Una semana? ¿Tres días? ¿Diez minutos después de cruzar la puerta de la clínica y ver la sala de espera?
He hablado con varios compañeros estos días y el patrón es un calco del año pasado. Vuelven bronceados, con ganas y con el firme propósito mental de "tomarse las cosas con más calma esta temporada". Pero a la primera urgencia mal coordinada o al primer roce tonto con recepción, el nivel de estrés vuelve a niveles de alerta roja.
Como líderes de clínica, solemos aplicar un parche fisiológico (descansar el cuerpo en la playa) a un problema organizativo (un equipo que no se comunica bien o procesos que no existen).
Y la ciencia organizativa lo tiene clarísimo. Un estudio clásico de psicología ocupacional (Kühnel & Sonnentag, 2011, Journal of Organizational Behavior) demostró lo que llamaron el fade-out effect (efecto de desvanecimiento):
"Los efectos beneficiosos de las vacaciones sobre el agotamiento laboral se desvanecen rápidamente tras el regreso al trabajo, volviendo a los niveles previos a las vacaciones en las primeras semanas, especialmente si las demandas del entorno siguen siendo altas."
Es decir: el estrés no te lo quitó la playa, solo lo anestesió.
Septiembre no está para lamentarse por la vuelta a la rutina. Está para rediseñar cómo vas a jugar esta temporada antes de que la inercia del día a día decida por ti. Las vacaciones no sustituyen al liderazgo.
Tómate un café hoy, mira a tu equipo desde la distancia y pregúntate:
"Si hoy pudieras eliminar por decreto una sola costumbre tóxica de tu clínica para no llegar fundido a Navidad... ¿cuál sería la primera en caer?"
El silencio no arregla los equipos, {{first_name}}. Si quieres que este año sea diferente, las reglas del juego tienen que cambiar hoy.
Si sientes que necesitas ayuda para estructurar el liderazgo de tu clínica, tener esas conversaciones pendientes y hacer que tu equipo funcione de forma autónoma sin depender siempre de ti, escríbeme.
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Un abrazo, y buena (y consciente) temporada,
Pancho
