Síndrome postvacacional: cómo no perder la magia de agosto en septiembre
¡Hola {{ first_name }} !
Antes de avanzarte el contenido de la newsletter me gustaría compartir un pequeño comentario personal: Durante los más de 25 años que dirigí mi hospital veterinario, volver del verano fue siempre muy difícil para mí. Soy consciente de que muchos de estos consejos pueden sonar demasiado fáciles de compartir, pero ojalá hubiera tenido acceso a ellos en esos días oscuros, por ejemplo, ese “¿cómo estás?, ¿cómo lo has pasado?” que verás más abajo, ese interesarse más por los demás que en lamentarme me habría venido muy bien, y supongo que a mi equipo.
Y ahora vamos ya al contenido de la newsletter:
Piensa rápido: volver a la clínica después de vacaciones…
A) Es como un lunes gris interminable y lleno de calor.
B) Es como seguir con la brisa de agosto en el aire.
La mayoría elige la A. Pero ¿y si pudieras acercarte un poco más a la B?
¿Alguna vez has sentido que, tras volver de vacaciones, la clínica o el trabajo pesa más que de costumbre? Ese cansancio, la falta de entusiasmo o incluso la nostalgia de los días libres tiene nombre: síndrome postvacacional. Y no, no solo afecta a trabajadores de oficina; los veterinarios también lo vivimos.
Un estudio publicado en International Journal of Environmental Research and Public Health (2020) señala que el síndrome postvacacional puede disminuir la productividad durante las primeras dos semanas tras la reincorporación.
Pero ¿qué pasaría si, en lugar de luchar contra él, traemos la esencia de las vacaciones a la clínica?
Desafío exclusivo para esta semana
1. El clima importa (y no solo el del aire acondicionado)
“El aire acondicionado de la clínica no es el mismo que la brisa del mar, pero sí puedes decidir qué clima generas en tu equipo.”
- Acción práctica: inicia la semana con una breve reunión de calibración. Pon al día al equipo y, si lo deseas, deja un espacio para que cada uno comparta un aprendizaje de sus vacaciones que podría incorporar a la clínica o al trabajo. Esto refuerza confianza y conexión.
2. Ritmo sostenible, no maratón
En vacaciones nadie programa 12 actividades en un día.
- Acción práctica: establece con tu equipo cuáles serán las 3 prioridades clave para septiembre. Evita agendas u objetivos que solo generan cansancio y frustración.
3. Microdescansos que de verdad recargan
Durante las vacaciones disfrutamos pausas naturales: un café al sol, una caminata sin reloj. En clínica, esos minutos también marcan la diferencia.
- Acción práctica: agenda 5 minutos de desconexión entre bloques de consultas. No solo para estirar o hidratarse, sino también para “resetear” la mente antes de atender al siguiente cliente.
4. Comunicación y liderazgo consciente
Un líder no es capataz, es más como un salvavidas: observa, previene y anima al equipo a disfrutar del trabajo sin ahogarse. La forma en que hablamos y motivamos define el ambiente.
- Acción práctica: empieza tus interacciones con preguntas genuinas como “¿cómo estás?” o “¿cómo lo pasaste en vacaciones?”. Pequeños gestos abren conversaciones más empáticas.
📌 Volver de vacaciones no tiene por qué sentirse como un lunes eterno. El liderazgo consciente y la gestión estratégica pueden marcar la diferencia en cómo tu equipo vive este regreso y cada día en la clínica.
Si quieres entrenar estas habilidades en un espacio personalizado y aplicable a tu realidad, agenda una sesión de coaching en liderazgo y gestión conmigo. Será un paso concreto para construir un equipo más motivado y resiliente 😉
¡Un abrazo!
Pancho