La otra cara: cuando la inteligencia artificial entra a la consulta veterinaria
¡Hola {{first_name}} !
La semana pasada hablamos de un fenómeno que ya está ocurriendo en muchas clínicas: tutores que consultan con inteligencia artificial antes de venir a la consulta.
Pero hay otra pregunta que empieza a aparecer —más silenciosa, pero igual de relevante:
¿Qué pasa cuando la inteligencia artificial entra en la consulta… del lado del veterinario?
Durante mucho tiempo, la práctica clínica se ha basado en algo muy humano:
la experiencia, el criterio clínico y la capacidad de comunicarse con el tutor.
Y justamente por eso, para muchos profesionales, la idea de incorporar inteligencia artificial puede generar cierta resistencia.
“¿Va a reemplazar lo que hago?”
“¿Va a interferir con la relación con el tutor?”
“¿Pareceré, a los ojos del tutor, un veterinario poco preparado?”
Yo también tuve mis dudas, pero después de trabajar en este tema más de cerca, empecé a verlo distinto. No como un reemplazo, sino como una herramienta.
La diferencia no está en la tecnología, está en cómo se usa
La inteligencia artificial, usada sin criterio, puede ser un problema.
Pero usada de forma responsable, puede transformarse en un apoyo muy concreto para la consulta.
Por ejemplo:
ayudando a ordenar información, a estructurar registros clínicos o incluso a apoyar procesos de comunicación.
Y aquí aparece algo especialmente interesante.
Durante mucho tiempo, la comunicación clínica ha sido una de las habilidades más importantes en la consulta… pero también una difícil de medir.
Sabemos que influye en la adherencia, en la confianza y en la experiencia del tutor.
Pero muchas veces queda en lo subjetivo.
“Este veterinario comunica bien”
“Esta consulta fue clara”
“Qué bien me he sentido pasando esta consulta”
¿Pero qué significa eso, en la práctica?
Hace un tiempo tuve la oportunidad de trabajar junto a mi gran amigo y colega, Iván López en el desarrollo de algo que apunta justamente a eso: el VCS (Veterinary Communication Score).
Un sistema diseñado para integrarse en un software clínico, que permite observar y medir ciertos componentes de la comunicación dentro de la consulta.
No reemplaza el criterio humano.
No “evalúa” al veterinario como bueno o malo.
Pero sí permite algo que antes era muy difícil: hacer visible parte de lo invisible.
Por ejemplo:
· si se exploró adecuadamente el motivo de la consulta,
· si se tuvieron en cuenta otras preocupaciones del tutor,
· si se utilizó un lenguaje colaborativo con el tutor o, por el contrario, se usó un lenguaje directivo o excesivamente paternalista,
· si se cerró la consulta con un acuerdo claro de quien haría qué cosa.
Y eso abre una puerta interesante.
Porque lo que se puede observar y medir… también se puede entrenar.
La inteligencia artificial no reemplaza la empatía, ni la capacidad de contener, ni el juicio clínico.
Pero sí puede ayudar a que esas habilidades se desarrollen de forma más consciente.
A que los equipos puedan entrenar comunicación con más claridad.
A que los líderes puedan acompañar mejor a sus equipos.
Y, en el fondo, a que la consulta sea mejor.
No más tecnológica.
Más humana.
La inteligencia artificial ya está entrando en la consulta.
La pregunta no es si debería hacerlo.
Es esta: ¿cómo queremos integrarla?
Porque bien utilizada, no reemplaza la consulta,
pero sí puede mejorar algo clave: la comunicación.
Y ahí está el punto.
Muchos de los desafíos en la práctica clínica no son médicos.
Son comunicacionales.
Hoy empezamos a contar con herramientas —como el VCS (Veterinary Communication Score)— que permiten observar esas habilidades en la práctica real (en breve, iré compartiendo más noticias al respecto).
Y lo que se puede observar, se puede entrenar.
Eso es justamente lo que trabajo con equipos veterinarios:
desarrollar habilidades de comunicación con impacto directo en la consulta.
Si quieres profundizar en esto te invito a que formes parte de mi curso 100% online para aprender herramientas prácticas que te ayudarán a pasar consultas radicalmente mejores y tener un mejor VCS ;)
Un abrazo,
Pancho