¿Decidir solo o decidir con otros? He ahí el dilema
¡Hola {{ first_name }} !
¡Feliz 2026!
Espero que este inicio de año te encuentre con algo de calma, con las personas que importan y con la energía justa para comenzar. Que el 2026 traiga más momentos que valgan la pena pausar, celebrar y recordar.
Antes de empezar, una pregunta honesta.
Marca mentalmente la opción que más se parece a tu realidad hoy:
A) Prefiero decidir solo para no perder tiempo
B) Decidimos en equipo, pero después nadie se hace cargo
C) Escucho a todos y termino agotado/a o confundido/a
D) Evito decidir porque cualquier opción genera conflicto
Si alguna te incomodó, sigamos.
Decidir en equipo no es sumar opiniones, es diseñar el pensamiento
Después de años acompañando equipos veterinarios, veo algo de manera frecuente:
Las decisiones se vuelven pesadas cuando todo ocurre en la cabeza del líder.
Y se vuelven caóticas cuando todo ocurre en la cabeza de todos, al mismo tiempo.
Sweller (2011) señala:
“La sobrecarga cognitiva interfiere con el aprendizaje y la toma de decisiones efectivas”.
En clínica, esa sobrecarga no es solo técnica.
Es emocional, relacional y acumulativa.
No es un problema de intención.
Es un problema de mezcla.
En muchas reuniones clínicas se habla de datos, miedos, intuiciones, experiencias pasadas y posibles soluciones… todo junto, sin darse cuenta.
Y cuando todo aparece al mismo tiempo, el equipo no piensa mejor: se agota.
La claridad no surge porque alguien tenga la razón, sino porque el grupo logra darse permiso para pensar sin precipitarse a decidir.
Ejercicio práctico de esta semana
(15 minutos)
La próxima vez que enfrentes una decisión relevante con tu equipo, prueba algo simple:
No busques resolverla de inmediato.
Primero observa cómo se conversa.
¿Quién habla apenas se abre el tema?
¿Qué emociones aparecen y por qué?
¿Quién se queda en silencio?
¿En qué momento aparece la prisa por cerrar?
Detenerse ahí, aunque sea unos minutos, ya es una intervención poderosa.
Porque muchas veces el problema no es la decisión en sí, sino cómo el equipo llega a ella.
Ese nivel de observación vale más que muchas reuniones largas y poco claras.
Decidir en equipo no quita autoridad. Quita soledad.
Y eso, en liderazgo clínico, también es cuidado profesional.
Edmondson (2018) lo expresa así:
“La seguridad psicológica no elimina la responsabilidad; la hace posible”.
Mientras empiezo a dar forma a un encuentro presencial donde podamos pensar cómo se toman decisiones reales en equipos reales, hoy el espacio donde este trabajo ocurre con profundidad con mis clientes es en el coaching de liderazgo y gestión de equipos.
No desde la teoría, sino mirando tus decisiones actuales, tus conversaciones pendientes y la forma en que tu equipo piensa, o deja de pensar, junto.
Si este tema no es solo una inquietud intelectual, sino parte de tu día a día, el coaching puede ser un buen lugar para empezar, antes de llevarlo a la sala, a la pizarra o al escenario.
Cuando el encuentro presencial esté listo, esto no será algo nuevo, sino una continuación natural del camino, donde podrás reforzar lo aprendido y poder conocer a otros lideres que se enfrentan con el mismo desafío.
Un abrazo,
Pancho