No todo lo que te molesta en la clínica merece una conversación
¡Hola {{first_name}}!
Durante las dos últimas semanas hemos profundizado en el arte de las conversaciones difíciles.
Primero vimos el método ART (ASK ➔ RESPOND ➔ TELL). Después analizamos la trampa de la Empatía Ruinosa: escuchar, comprender... y no atreverse jamás a marcar el límite por miedo a incomodar.
Hoy quiero dar una vuelta de tuerca más. Porque después de leer los dos correos anteriores podrías haber llegado a una conclusión muy peligrosa: "Entonces, cada vez que vea algo en la clínica que no me guste, tengo que hablarlo".
No. Y ese "no" es vital para tu salud mental y la de tu equipo.
La situación: Imagina que un veterinario sénior o un ATV termina su turno y deja la mesa de consulta sin recoger. A ti te molesta. Mucho. Tú llevas toda tu vida dejando la consulta impecable para el siguiente compañero. Empiezas a masticar la bronca y a preparar mentalmente la charla.
Pero antes de dar el paso, detente y hazte dos preguntas:
- ¿Habíamos acordado explícitamente que debía dejarse recogida de esa forma?
- ¿Existe un problema real de servicio o simplemente quiero que trabaje como trabajo yo?
La implicación metodológica: En el clásico de liderazgo Crucial Accountability (Patterson, Grenny, Maxfield, McMillan & Switzler), los autores establecen que antes de iniciar cualquier conversación de exigencia de responsabilidad hay que tomar dos decisiones:
- WHAT: ¿Cuál es exactamente el problema del que necesito hablar?
- IF: ¿Merece la pena hablar de él?
Convertir cada comportamiento que no coincide con tus preferencias en una sesión de feedback es agotador para ti y asfixiante para tu equipo. No es liderazgo, es microgestión.
El filtro antes de hablar (4 pasos):
- ¿Existe un incumplimiento real de una expectativa? Para que haya incumplimiento, la expectativa debe haber sido comunicada previamente. Si nunca explicaste el estándar, la conversación no es "esto no puede volver a pasar", sino "me doy cuenta de que nunca dejamos claro este protocolo".
- ¿Es un estándar o es mi preferencia? Un estándar protege la seguridad del paciente, la facturación o la experiencia del cliente. Una preferencia es simplemente tu forma favorita de hacer las cosas.
- ¿Qué ocurrirá si hablo? Nuestro cerebro es un especialista anticipando catástrofes ("Se va a enfadar", "Habrá tensión").
- ¿Qué ocurrirá si NO hablo? Esta es la pregunta clave que casi todo el mundo olvida. ¿Se repetirá el error? ¿Afectará a otros compañeros? ¿Empezaré a acumular resentimiento pasivo-agresivo? Callarte también tiene consecuencias.
Desafío práctico de la semana: La matriz de dos columnas
Piensa en esa conversación que llevas días dándole vueltas para tener con alguien de tu equipo. No la tengas todavía.
Coge un papel, divide una hoja en dos columnas (SI HABLO / SI NO HABLO) y escribe las consecuencias previsibles a 1 semana, 1 mes y 6 meses.
Después pregúntate con honestidad: ¿Estoy decidiendo conscientemente no hablar porque no aporta valor, o me estoy fabricando excusas intelectuales porque me da miedo el conflicto?
La Pregunta Poderosa de la semana:
Antes de corregir el próximo comportamiento que te irrite en la clínica, míralo con perspectiva y pregúntate:
¿Realmente necesita esta persona cambiar algo importante para el centro... o simplemente necesito aceptar yo que no tiene por qué hacerlo a mi manera?
Liderar bien no es hablar de todo, ni callarse todo por paz social. Es saber qué batallas merecen la pena y tener la valentía de librarlas.
Si tú o tus mandos intermedios queréis aprender a filtrar y gestionar estas conversaciones con seguridad y rigor, en Newwaycoaching os acompañamos paso a paso.
Un abrazo,
Pancho
